Guía de actuación en Ictus
Guía de Práctica Clínica sobre la Prevención Primaria y Secundaria del Ictus
Oximetría cerebral
Esta aplicación lleva empleándose poco más de 10 años, generalmente por los anestesistas, para adelantarse al posible daño cerebral isquémico durante intervenciones quirúrgicas como las de la cirugía cardiaca, o la reparación del arco aórtico, y actuar en consecuencia.
Viene a ser como un “pulsioxímetro” que colocado en la frente del paciente bilateralmente, es capaz de determinar la saturación regional de oxígeno (rSO2), detectando caídas, o por el contrario aumentos, como en el caso del síndrome de hiperperfusión.
Teniendo claro que todo este tipo de técnicas han de ser validadas convenientemente para que sean un instrumento útil, parecen una herramienta incruenta, que puede emplearse en unidades de ictus y de cuidados críticos neurológicos. Pueden servir para detectar fases preclínicas de progresión enel ictus agudo de gran vaso, por reoclusión, o por empeoramiento del estadohemodinámico, o detectar precozmente el vasoespasmo en los pacientes con hemorragia subaracnoidea, dado que otorgan una monitorización continua de la oxigenación cerebral.
En definitiva, se antoja un complemento práctico, del que podemos hacer uso los neurólog@s para orientar decisiones en pacientes con procesos agudos inestables.
Sabemos que es clave el manejo del estado hemodinámico del paciente en la fase aguda del ictus y de otros procesos menos frecuentes. Hasta ahora, sus correcciones se realizan generalmente en base a modificar parámetros sistémicos, como la saturación arterial de oxígeno, la tensión arterial, o la temperatura. Tanto el doppler transcraneal, como en principio esta técnica, permiten tener información de si se da compromiso hemodinámico cerebral regional, ofreciendo la posibilidad de mejorar el tratamiento de estos pacientes.
Viene a ser como un “pulsioxímetro” que colocado en la frente del paciente bilateralmente, es capaz de determinar la saturación regional de oxígeno (rSO2), detectando caídas, o por el contrario aumentos, como en el caso del síndrome de hiperperfusión.
Teniendo claro que todo este tipo de técnicas han de ser validadas convenientemente para que sean un instrumento útil, parecen una herramienta incruenta, que puede emplearse en unidades de ictus y de cuidados críticos neurológicos. Pueden servir para detectar fases preclínicas de progresión enel ictus agudo de gran vaso, por reoclusión, o por empeoramiento del estadohemodinámico, o detectar precozmente el vasoespasmo en los pacientes con hemorragia subaracnoidea, dado que otorgan una monitorización continua de la oxigenación cerebral.
En definitiva, se antoja un complemento práctico, del que podemos hacer uso los neurólog@s para orientar decisiones en pacientes con procesos agudos inestables.
Sabemos que es clave el manejo del estado hemodinámico del paciente en la fase aguda del ictus y de otros procesos menos frecuentes. Hasta ahora, sus correcciones se realizan generalmente en base a modificar parámetros sistémicos, como la saturación arterial de oxígeno, la tensión arterial, o la temperatura. Tanto el doppler transcraneal, como en principio esta técnica, permiten tener información de si se da compromiso hemodinámico cerebral regional, ofreciendo la posibilidad de mejorar el tratamiento de estos pacientes.
El ultrasonido en la isquemia cerebral aguda

En el último número de la revista Neurología aparece un excelente artículo de revisión de nuestra colega Patricia Martínez sobre el papel que puede jugar la ultrasonografía (tanto el Doppler transcraneal como el Dúplex carotídeo) en la valoración aguda de la patología cerebrovascular. Se trata de un completo recuento de las investigaciones llevadas a cabo durante los últimos años y en las que tan destacado papel ha desempeñado Andrei Alexandrov, que aparece también como coautor del artículo.
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