Hipertensión intracraneal y parada circulatoria cerebral


Este esquema, extraído de uno de los primeros artículos que abordaron la cuestión de la parada circulatoria cerebral y el DTC (J Neurosurg 1989; 71: 195-201) constituye una buena ilustración de los cambios observables en el flujo sanguíneo cerebral con el progresivo incremento de la presión intracraneal.

Es sabido que la presión de perfusión cerebral equivale a la diferencia entre la presión arterial sistémica y la presión intracraneal. A medida que la segunda crece la diferencia entra ambas se reduce, sobre todo en el momento diastólico, por lo que la primera repercusión observable será un incremento de la pulsatilidad. Con la presión creciente puede llegar a anularse el flujo diastólico, y si el incremento continúa se produce la parada circulatoria cerebral.

Los tres patrones representados en la segunda línea del esquema: flujo oscilante, espigas sistólicas y ausencia de flujo reflejan una situación de parada circulatoria cerebral.

La posibilidad de monitorizar estos cambios hace del DTC una excelente herramienta diagnóstica instrumental, complementaria a la exploración clínica, para el diagnóstico de la muerte encefálica, tal como se recoge en el Real Decreto 2070/1999, de 30 de diciembre, por el que se regulan las actividades de obtención y utilización clínica de órganos humanos (leer).